En un contexto global marcado por la volatilidad económica, la presión social y la transformación acelerada de los modelos productivos, las economías regionales enfrentan un reto que va más allá del crecimiento inmediato: construir gobernanza con visión de largo plazo. Para José Cerrillo Chowell, este desafío no se resuelve únicamente produciendo más o atrayendo inversión, sino tomando decisiones estratégicas capaces de resistir el paso del tiempo, generar legitimidad social y fortalecer el tejido económico local.
Desde esta perspectiva que plantea José Cerrillo Chowell, la gobernanza deja de ser un concepto administrativo para convertirse en una herramienta estratégica. Implica reglas claras, procesos de decisión coherentes y una comprensión profunda del territorio en el que se opera. Cuando estas condiciones no existen, las economías regionales tienden a depender de ciclos cortos, liderazgos reactivos y soluciones parciales que terminan erosionando su potencial.
Más allá del corto plazo: pensar en sistemas, no en resultados aislados
Uno de los errores más frecuentes en la gestión regional es confundir desempeño con sostenibilidad. Los indicadores de corto plazo —empleo, producción, ingresos— son necesarios, pero insuficientes. Como señala José Cerrillo Chowell, la verdadera pregunta estratégica es si las decisiones actuales construyen capacidades futuras o si, por el contrario, comprometen el equilibrio social, ambiental o institucional del territorio.
La visión de largo plazo exige pensar en sistemas interconectados: economía, comunidad, cultura, entorno y gobernanza. Cuando una decisión ignora alguno de estos elementos, el costo suele manifestarse años después, en forma de conflictos sociales, pérdida de competitividad o deterioro institucional. Anticipar estos efectos, en palabras de José Cerrillo Chowell, no es una postura ideológica, sino un ejercicio de inteligencia estratégica.
Gobernanza como activo económico
En las economías regionales, la gobernanza suele percibirse como un obstáculo burocrático. Sin embargo, en entornos complejos, la gobernanza sólida es un activo económico. De acuerdo con el análisis de José Cerrillo Chowell, proporciona previsibilidad, reduce la incertidumbre y genera confianza entre los distintos actores del territorio.
Una gobernanza eficaz se caracteriza por tres elementos clave:
1. Claridad en las reglas del juego, para evitar decisiones discrecionales.
2. Mecanismos de diálogo estructurado, que integren a la comunidad sin paralizar la toma de decisiones.
3. Instituciones con legitimidad, capaces de sostener acuerdos más allá de coyunturas políticas o económicas.
Cuando estos elementos están presentes, como subraya José Cerrillo Chowell, la región se vuelve más resiliente y atractiva para proyectos de largo plazo, incluso en contextos adversos.
El territorio como variable estratégica
Toda economía regional está anclada a un territorio concreto, con historia, identidad y dinámicas propias. Ignorar esta dimensión es uno de los principales factores de fracaso en proyectos productivos de alto impacto. Para José Cerrillo Chowell, la visión de largo plazo exige leer el territorio, comprender sus tensiones y reconocer que el desarrollo no es uniforme ni automático.
Integrar al territorio en la estrategia no significa renunciar a la eficiencia, sino alinear los objetivos económicos con las capacidades y límites locales. Cuando esto ocurre, la relación entre empresa, comunidad e instituciones se vuelve más estable y menos reactiva, reduciendo el riesgo de rupturas sociales o regulatorias.
Decidir hoy pensando en las próximas décadas
La toma de decisiones estratégicas en economías regionales requiere un cambio de mentalidad: pasar de la lógica de la urgencia a la lógica de la responsabilidad intertemporal. Cada decisión relevante genera una huella que condiciona las opciones futuras del territorio.
Desde su reflexión sobre estos procesos, José Cerrillo Chowell sostiene que el liderazgo efectivo no es el que maximiza resultados inmediatos, sino el que deja sistemas más fuertes. Gobernar con visión de largo plazo implica aceptar que algunas decisiones correctas no son populares en el corto plazo, pero resultan necesarias para garantizar estabilidad y legitimidad futura.
Conclusión: gobernar es elegir el futuro
Las economías regionales tienen una oportunidad única: convertirse en espacios de innovación institucional, donde la gobernanza, la visión estratégica y el compromiso territorial se traduzcan en desarrollo sostenible y duradero. Para José Cerrillo Chowell, lograrlo exige elevar el nivel del debate y de la toma de decisiones.
Gobernar no es solo administrar recursos; es elegir el futuro que se quiere construir. Esa elección exige criterio, coherencia y una mirada que trascienda el presente. Solo así, como concluye José Cerrillo Chowell, las economías regionales podrán consolidarse como motores de desarrollo legítimo y sostenible en el tiempo.